El concepto de marcialidad



El mejor guerrero es aquel

que gana sin luchar, sin enfrentarse.




Asombra a quien se acerca por primera vez al TCC enterarse de que se le define como un arte MARCIAL. "Horror¡ tendré que pegarme con alguien, yo que odio la violencia" ; "Como es posible, si esto me dijeron que era para relajarme?" ; "Pero si me lo recomendo mi médico ?"; "Y esto que parece tan suave sirve realmente para defenderme?".



Se hace necesaria una explicacion del concepto de marcialidad dentro del taoismo. Aunque totalmente efectivo en cuanto a lo que a combate se refiere es en el aspecto de "filosofia perenne" donde el TCC trasciende lo combativo y lo agresivo para derivar hacia la ausencia de conflicto. En efecto, el estudio de las leyes del yin y el yang nos conducen a la comprension de que es en la ausencia de conflicto donde radica la efectividad del TCC. El simbolo del TAICHI es uno de los mas representativos de la armonia, la integracion, en donde los "opuestos" son UNO. Se puede decir que YIN y YANG son amantes que se aman tan profundamente que no pueden existir aisladamente. No luchan entre si, sino en en una eterna danza intercambian el dominio de uno sobre el otro. El TCC es una practica integradora por excelencia ya que a lo largo del aprendizaje se van equilibrando en energia y funcionamiento el cuerpo, la mente, las emociones y la conciencia.

El concepto de marcial en el TCC comienza con la comprension de que lo suave y flexible siempre triunfa sobre lo rigido e inflexible. La preponderancia del yin, que es la fuente inagotable, es simbolo de vida. Lo duro y rigido es simbolo de muerte. La practica de la quietud es el pilar fundamental del TCC convirtiendo al practicante en un remanso de serenidad y aceptacion de lo que es. La ausencia de conflicto, lleva al "no enfrentamiento" con las personas, con las cosas , con las ideas. Quiza por ello se dice que un practicante de TCC se convierte en un GUERRERO DE LA QUIETUD.

TAICHIMAN

La Gran Cadena del Ser

La visión del mundo conocida como “filosofía perenne” - por manifestarse de manera prácticamente idéntica a través de culturas y épocas - ha confirmado el núcleo no sólo de las grandes tradiciones de sabiduría del mundo entero - desde el budismo hasta el cristianismo, pasando por el taoísmo - sino también de los principales filósofos, científicos y psicólogos.

La filosofía perenne se halla tan abrumadoramente difundida que, o bien se trata del mayor error intelectual de la historia de la humanidad, o bien constituye la reflexión más detallada sobre la naturaleza de la realidad que jamás se haya llevado a cabo.Un aspecto fundamental en la filosofía perenne es la noción de “gran cadena del ser”. La idea en sí misma es muy sencilla. Desde el punto de vista de la filosofía perenne, la realidad no es unidimensional, no es un país plano y compuesto de una sustancia uniforme sino que más bien está configurado por dimensiones diferentes pero continuas. Así, pues, la realidad manifiesta se halla constituida por grados o niveles que van desde el nivel inferior más denso y menos consciente hasta el nivel superior más sutil y más consciente.

En un extremo de este continuo del ser - del espectro de la conciencia - se halla aquello que Occidente denomina “materia”, lo insensible, lo no consciente, mientras que en el otro extremo se halla el “espíritu”, la “divinidad”, lo “superconsciente” (que, como veremos, se dice que constituye el sustrato omnipenetrante que impregna todos los niveles). Entre ambos extremos se ordenan las otras dimensiones de ser en función de su grado individual de realidad (Platón), actualidad (Aristóteles), inclusividad (Hegel), consciencia (Aurobindo), claridad (Leibniz), valor (Whitehead) o conocimiento (Garab Forjé).En ocasiones, la gran cadena se presenta como si estuviera compuesta por tres grandes niveles: materia, mente y espíritu; otras versiones hablan de cinco niveles: materia, cuerpo, mente, alma y espíritu, y ciertos sistemas yóguicos, por último, enumeran literalmente docenas de dimensiones discretas pero continuas.

Para nuestro propósito, sin embargo, bastará con recurrir a una jerarquía de cinco niveles: materia, cuerpo, mente, alma y espíritu.La afirmación fundamental de la filosofía perenne es que el ser humano puede crecer y desarrollarse (o evolucionar) a lo largo de esta cadena hasta llegar al Espíritu mismo y, de este modo, realizar la “suprema identidad” con la Divinidad, el ens perfectissimus que constituye el principal anhelo de todo nuestro crecimiento y evolución.Pero adviértase que la gran cadena es, en realidad, una “jerarquía” y que éste, por otra parte, es un término que, en la actualidad, parece despertar rechazo.

El término jerarquía - introducido originalmente por el gran místico cristiano San Dionisio - significa esencialmente “ gobernar la propia vida en base a principios espirituales” (hiero significa sagrado o santo y archi significa gobierno o regla). Pero apenas se trasladó al campo del poder político y militar, el “gobierno del espíritu” pronto se transformó en el “gobierno de la Iglesia católica”. De este modo, un principio espiritual mal entendido terminó convirtiéndose en un sinónimo de despotismo.

Sin embargo, para la filosofía perenne - y en realidad, para toda la psicología moderna, la teoría evolucionista y la teoría de sistemas - la jerarquía consiste simplemente en un ordenamiento de acontecimientos en función de su capacidad holística. En cualquier secuencia evolutiva aquello que abarca la totalidad de un estadio deviene meramente una parte de la totalidad mayor propia del estadio subsiguiente. Una letra, por ejemplo, forma parte de una palabra, la cual se halla integrada en una frase que, a su vez, forma parte de un párrafo, etc. Arthur Koestler acuñó el término “holón” para referirse a estos elementos que, siendo un todo en un determinado estadio, constituyen un simple elemento compositivo de la totalidad superior propia de un estadio posterior.

La jerarquía es, pues, simplemente un ordenamiento creciente de holones y representa un aumento en la totalidad y en la capacidad integradora. Es por ello que el concepto de jerarquía es tan importante para la teoría de sistemas, la teoría de la totalidad u holismo, y también para la filosofía perenne. Cada paso adelante en la gran cadena del ser conlleva un incremento en la unidad y una ampliación de la identidad. De este modo tiene lugar un proceso que abarca desde la identidad aislada del cuerpo, pasando por la identidad social y comunitaria de la mente hasta llegar a la suprema identidad del espíritu, una identidad que literalmente abarca todo tipo de manifestación.

Esta es la razón por la que la gran jerarquía del ser suele representarse como una serie de círculos concéntricos, de esferas “anidadas”. Así pues, la crítica común de que toda jerarquía es “lineal” se halla completamente equivocada. En realidad, como señalaba Coomaraswamy, sólo podemos utilizar libremente la metáfora de los “niveles”, los “escalones” o los “estratos”, si nos tomamos la molestia de poner en marcha la mínima imaginación necesaria como para tratar de comprender aquello que realmente queremos decir.


Las secuencias de la evolución y del desarrollo proceden por jerarquización, o por órdenes de holismo creciente. Las moléculas, por ejemplo, se ordenan en células y éstas, a su vez, en órganos, organismos y sociedades de organismos. En el desarrollo cognitivo nos encontramos con que la consciencia se expande desde las imágenes simples - que representan a una sola cosa o evento - pasando por los símbolos y los conceptos - que representan grupos, o clases de cosas y eventos - hasta llegar a las reglas - que permiten integrar y organizar numerosas clases y grupos en verdaderas redes.

En el desarrollo moral nos encontramos con un razonamiento que abarca desde el individuo aislado hasta el grupo - tribu - de individuos relacionados y, de ahí, a la red completa de grupos que se encuentra más allá de los individuos particulares. Así pues, los patrones más holistas aparecen posteriormente en el desarrollo porque su existencia requiere de la emergencia de las diferentes partes que terminarán integrándose o unificándose, del mismo modo que la frases completas sólo emergen después de que lo hayan hecho las palabras.Tales jerarquías implican un tipo de redes de control donde los niveles inferiores (es decir, los niveles menos holistas) pueden influir sobre los niveles superiores (o más holistas) a través de lo que se denomina “causación ascendente”. Pero, del mismo modo, los niveles superiores también pueden ejercer una poderosa influencia o control sobre los inferiores mediante la denominada “causación descendente” (cuando decidimos mover el brazo, por ejemplo, todos los átomos, moléculas y células del brazo se mueven con él).En cualquier secuencia evolutiva de crecimiento, cuando emerge un estadio, u holón, más abarcador, termina incluyendo las capacidades, pautas y funciones propias del estadio anterior (es decir, de los holones previos) y les agrega sus propias (y más abarcadoras) capacidades. En este sentido - y sólo en éste - los holones nuevos son más abarcadores, “más elevados” y “más amplios”.

Sea cual fuere la importancia del valor de los estadios previos, el nuevo estadio los engloba a todos pero también les añade un nuevo elemento (una capacidad más integradora, por ejemplo) y ese “algo más” es “un valor extra” relativo al estadio previo (y menos abarcador). Esta definición crucial de “estadio superior” - que fue introducida por primera vez en Occidente por Aristóteles y en Oriente por Shankara - ha sido absolutamente central en la filosofía perenne desde entonces. Como dijo Hegel en primer lugar y han repetido después de él todos los evolucionistas, cada estadio es adecuado y válido, pero los estadios superiores son más adecuados y, sólo en ese sentido, más valiosos (lo cual siempre significa más holistas). Es por este motivo que Koestler, después de haber advertido que todas las jerarquías están compuestas por holones - por órdenes de totalidad creciente - señaló que la palabra más adecuada para “jerarquía” es realmente “holoarquía”. En mi opinión Koestler da de lleno en el blanco y es por ello que, a partir de aquí, seguiremos refiriéndonos a la jerarquía, en general, y a la gran cadena, en particular, como holoarquía.Una holoarquía normal o natural consiste en el desarrollo secuencial a través de estadios de redes más inclusivas de totalidad creciente, donde las totalidades más amplias, o más abarcantes, son capaces de influir sobre las totalidades infra-ordenadas. Esto es natural, deseable e inevitable y podemos comenzar a advertir ya la forma en que las holoarquías pueden operar patológicamente.

Si los niveles superiores pueden ejercer un control sobre los inferiores también pueden sobredominarlos, reprimirlos e incluso alienarlos, lo cual abre la puerta a un mayor rango de dificultades y de patologías, tanto individuales como sociales.Es precisamente a causa de que el mundo está dispuesto holoarquícamente - es decir, que contiene campos dentro de campos que se hallan, a su vez, contenidos dentro de otros campos - que las cosas pueden funcionar tan mal en ocasiones y que una perturbación o una patología en un determinado campo puede reverberar y terminar afectando a todo el sistema.

En todo caso, la “curación” de esta patología en cualquiera de los sistemas es esencialmente la misma: erradicar los holones patológicos para que la holoarquía pueda recuperar el equilibrio. Así pues, la curación no consiste como sostienen los reduccionistas, en desembarazarse de la holoarquía per se. Esta es precisamente el tipo de “curación” que nos propone el psicoanálisis (cuando los holones de la sombra rechazan la integración ), la teoría crítica social (cuando una ideología opaca usurpa la comunicación abierta), las revoluciones sociales democráticas (cuando los holones monárquicos o fascistas oprimen al cuerpo político), las intervenciones habituales de la ciencia médica (cuando los holones cancerosos invaden un sistema benigno), la crítica feminista radical (cuando los holones patriarcales dominan la esfera pública), etc.

No se trata, pues, tanto de desembarazarse de la holoarquía per se sino de atajar e integrar a los holones, digamos, arrogantes.Todas las grandes tradiciones de sabiduría del mundo son variaciones de la filosofía perenne, de la gran holoarquía del ser. En su libro “Forgotten Truth”, Huston Smith resume las principales religiones del mundo en una sola frase:”Una jerarquía de ser y de conocimiento”. Chogyam Trumgpa Rinpoché, por su parte, señalaba que la idea fundamental, el sustrato esencial que impregna y subyace a todas las religiones orientales , desde la India hasta el Tibet y China y desde el shintoismo hasta el taoísmo, es “una jerarquía de tierra, ser humano, cielo”, lo cual equivale a decir de “cuerpo, mente y espíritu”.

Esto nos conduce a la paradoja más notable de la filosofía perenne. Hemos visto ya que las grandes tradiciones de sabiduría suscriben la noción de que la realidad se manifiesta a través de una serie de niveles , o dimensiones, y que las dimensiones superiores son más inclusivas y, por consiguiente, más “próximas” a la totalidad absoluta de la Divinidad o el Espíritu. En este sentido - y en la medida en que no tomemos la metáfora en un sentido literal - el Espíritu constituye la cúspide del ser, el peldaño superior de la “escalera” evolutiva. Pero también es cierto que el Espíritu es la madera de la que está hecha la escalera misma y cada uno de sus peldaños. El Espíritu es la talidad, la seidad, la esencia de todas y cada una de las cosas que existen.

El primer aspecto, el aspecto del peldaño superior, es la naturaleza trascendente del Espíritu que supera cualquier cosa creada, finita y “mundana”. Toda la tierra (e incluso todo el universo) podría ser destruida y el Espíritu, no obstante, seguiría permaneciendo.

El segundo aspecto, el aspecto de la madera, es la naturaleza inmanente del Espíritu: el Espíritu se halla igual y totalmente presente - sin parcialidad alguna - en todas las cosas y eventos manifestados, en la naturaleza y en la cultura, en los cielos y en la tierra. Desde este punto de vista, ningún fenómeno se halla más próximo al Espíritu que otro porque todos ellos están “hechos” igualmente del mismo Espíritu.

Así pues, el Espíritu es, al mismo tiempo, tanto el objetivo más elevado de todo desarrollo y evolución como el sustrato de toda la secuencia y se halla tan plenamente presente al comienzo como al final. El Espíritu es anterior - pero no ajeno - al mundo.El fracaso en no tener en cuenta esta paradójica situación ha conducido históricamente a los seres humanos a visiones muy unilaterales (y políticamente muy peligrosas) del Espíritu.

Tradicionalmente, las religiones patriarcales han tendido a subrayar la naturaleza trascendente del Espíritu y a condenar, en consecuencia, a la tierra, a la naturaleza, al cuerpo y a la mujer a un status inferior. Antes de eso, sin embargo, las religiones matriarcales tendían a subrayar la naturaleza inmanente del Espíritu y la visión del mundo panteísta resultante equiparaba a la tierra finita y creada con el Espíritu infinito y no creado.Es así que tanto las religiones matriarcales como las patriarcales han sustentado visiones unilaterales del Espíritu que han tenido nefastas consecuencias históricas y que han conducido al ser humano a realizar brutales sacrificios masivos para propiciar la fertilidad de la Diosa Tierra o a emprender guerras santas en nombre del Dios Padre.

Pero, en el mismo núcleo de todas estas deformaciones superficiales, la filosofía perenne, el núcleo esotérico interno de la sabiduría religiosa, ha soslayado siempre todas las dualidades - tierra o cielo, masculino o femenino, finito o infinito, ascesis o revelación - y se ha ocupado, por el contrario, de tratar de lograr su unión e integración (no “dualismo”). Esta unión entre los cielos y la tierra, lo masculino y lo femenino, lo infinito y lo finito, terminó explicitándose en las enseñanzas “tántricas” de las diversas tradiciones de sabiduría, desde el gnosticismo occidental hasta el vajrayana oriental.

Este es, en definitiva, el núcleo no dual de las tradiciones de sabiduría al que se aplica el término de “filosofía perenne”.El hecho es que si intentamos pensar en el Espíritu en términos mentales (lo que necesariamente provoca ciertas distorsiones, puesto que los holones inferiores no pueden englobar totalmente a los holones superiores) deberíamos, al menos, tener en cuenta la paradoja entre trascendencia e inmanencia que hemos señalado.

La paradoja es simplemente la forma que adopta la no dualidad cuando se la considera desde el nivel mental. El Espíritu, en sí mismo, no es paradójico porque, estrictamente hablando, no hay forma alguna de caracterizarlo.Esto se aplica doblemente a la jerarquía (holoarquía). Ya hemos dicho que cuando el Espíritu trascendente se manifiesta lo hace a través de una serie de estadios o de niveles, la gran cadena del ser. Pero esto no significa que el Espíritu, o la Realidad, sea en sí mismo jerárquico. El Espíritu Absoluto, o la Realidad, no es en modo alguno calificable en términos mentales (que, a fin de cuentas, son holones inferiores) y, por consiguiente, es jerárquico, es shunyata, nirguna, apofático, es decir, totalmente incalificable y totalmente limpio de rastro alguno de atributos concretos limitadores. Sin embargo, cuando se manifiesta lo hace gradualmente - en estratos, en dimensiones, en capas, en niveles o en grados, elijamos el término que prefiramos - y eso es precisamente la holoarquía.

En el vedanta se habla de los koshas, las distintas envolturas o estratos que cubren a Brahmán; en el budismo son los ocho vijnanas, los ocho niveles de conciencia, cada uno de los cuales es una versión descendente o más restringida de las dimensiones mayores; en la kabbalah se les denomina los sephiroth, etc.El hecho es que todos éstos son niveles que foman parte del mundo manifiesto, de maya. Cuando maya no se reconoce como el juego de lo Divino, no hay nada más que ilusión. Jerarquía es ilusión. De hecho, los únicos niveles que existen son niveles de ilusión, no niveles de realidad. Pero, según las tradiciones, la comprensión - y sólo la comprensión - de la naturaleza jerárquica del samsara nos permite realmente salir de él.Podemos considerar ahora los distintos niveles reales de la holoarquía, de la gran cadena del ser, tal como aparece en las tres principales tradiciones de sabiduría más ampliamente practicadas: judeo-cristiana-islámica, budista e hinduista (aunque cualquier religión madura podría servirnos para ello).

Los términos cristianos son los más sencillos porque ya los conocemos: materia, cuerpo, mente, alma y espíritu. La “materia” se refiere al universo físico y a nuestro cuerpo físico (es decir, a aquellos aspectos de la existencia que se rigen por las leyes de la física). En este caso, el “cuerpo” se refiere al cuerpo “animal”: el sexo, el hambre, la vitalidad, la fuerza, etc. La “mente” es la mente racional, argumentativa, lingüística e imaginativa (estudiada por la psicología). El “alma” por su parte es la mente sutil o superior, la mente arquetípica, la mente intuitiva, la esencia de la indestructibilidad de nuestro ser (estudiada por la teología). Y, finalmente, el Espíritu constituye la cúspide trascendental de nuestro ser, nuestra Divinidad (estudiada por el misticismo contemplativo).

Según el hinduismo vedanta, la persona individual está compuesta de cinco “envolturas”, niveles o dimensiones de ser (koshas), a las que suele compararse con una cebolla. De este modo, cuantas más capas vayamos desprendiendo, más nos aproximaremos a la esencia. El nivel inferior (el más externo) es denominado annamayakosha, que significa “la envoltura hecha de alimento”, el cuerpo físico. Después está el pranamayakosha, la capa hecha de prana (prana significa fuerza vital, energía , libido, energía sexual-emocional en general), el cuerpo en el sentido definido anteriormente. Luego está el manomayakosha, la capa compuesta de manas, o la mente (racional, abstracta, lingüística, etc.). Más allá de ésta se encuentra el vijnanamayakosha, la capa de la intuición, la mente superior, la mente sutil. Y finalmente está el anandamayakosha, la capa hecha de ananda, la beatitud espiritual y trascendente.Por último - y esto es muy importante - el vedanta agrupa estas cinco capas en tres estadios fundamentales: grosero, sutil y causal. La dimensión grosera constituye el nivel inferior de la holoarquía, el cuerpo físico (annamayakosha); la dimensión sutil consiste en los tres niveles intermedios: el cuerpo sexual-emocional (pranamayakosha), la mente (manomayakosha) y la mente superior o sutil (vijnanmayakosha); y la dimensión causal consiste en el nivel superior (anandamayakosha) el espíritu arquetípico del que, en ocasiones, también se dice que en su mayor parte - aunque no totalmente - es no manifestado y carece de forma. El vedanta correlaciona estas tres dimensiones principales del ser con los tres estadios fundamentales de consciencia: vigilia, sueño y dormir sin sueños. Más allá de estos tres estadios se encuentra el Espíritu absoluto - denominado turiya - el “cuarto estado” que se encuentra más allá (e incluye) los tres estadios manifestados. El cuarto estado trasciende (e integra) los niveles grosero, sutil y causal.

En la medida en que comprendamos que el “alma” no sólo es un ser superior o una identidad superior sino también una mente y una cognición superior y más sutil, la versión vedantina de las cinco envolturas es casi idéntica a la versión judeo-cristiana-musulmana de materia, cuerpo, mente, alma y espíritu. Por otra parte en todas las tradiciones místicas el “alma” es también un “nudo”, una “contracción” (lo que los hindúes y los budistas denominan ahamkara) que debe ser desatada y disuelta antes de que pueda trascenderse a sí misma, morir para sí misma y reencontrar su identidad suprema con o como el Espíritu absoluto.

Así pues, el “alma” es, al mismo tiempo el nivel más elevado del proceso de desarrollo del individuo y también el obstáculo final, el último nudo que nos impide completar la iluminación, su identidad suprema, simplemente porque en tanto que testigo trascendental es inherente a todo aquello que testimonia. Sólo cuando vamos más allá de la posición del testigo, el alma o el testigo mismo terminan disolviéndose y entonces sólo queda el juego de consciencia no dual, la consciencia que no observa a los objetos sino que se identifica completamente con todos ellos (según el zen “es como degustar el cielo”).

El abismo existente entre sujeto y objeto desaparece entonces, el alma se trasciende o se disuelve y aparece la consciencia pura, espiritual y no dual, una consciencia sencilla, evidente y clara. Entonces comprendemos que nuestro ser es la totalidad del espacio, vasto y abierto, y que todo lo que aparece lo hace espontáneamente, y como espíritu, en nosotros.

El modelo psicológico fundamental propio del budismo mahayana nos habla de ocho vijnanas, ocho niveles de conciencia. Los primeros cinco niveles son los cinco sentidos, el siguiente es el manovijnana, la mente que opera sobre la experiencia sensorial; luego viene el manas, que se refiere tanto a la mente superior como al centro de la ilusión de la existencia de una identidad separada. Es el manas el que mira al alayavijnana (el siguiente nivel superior, el de la consciencia supraindividual) y lo confunde con un ser separado o con un alma substancial, tal como la hemos definido. Y, más allá de estos ocho niveles, se halla su mismo sustrato y su fuente, el alaya puro o Espíritu puro.

No quisiera, sin embargo, minimizar algunas de las diferencias reales existentes entre estas tradiciones. Simplemente estoy señalando que todas ellas comparten ciertas similitudes estructurales profundas, lo cual testimonia elocuentemente la auténtica naturaleza universal de sus intuiciones.Aunque es cierto que la holoarquía evolutiva constituye un paradigma unificador del pensamiento contemporáneo - desde la física a la biología, la psicología y la sociología - la mayor parte de las escuelas ortodoxas de investigación, sin embargo, sólo admiten la existencia de las dimensiones propias de la materia, el cuerpo y la mente. Las dimensiones superiores de alma y Espíritu todavía no han alcanzado el mismo estatus. De este modo, podemos afirmar que el Occidente contemporáneo todavía no ha alcanzado a reconocer sino las tres quintas partes de la gran cadena del ser.Una vez que reconozcamos la existencia de todos los niveles y dimensiones de la gran cadena del ser, estaremos ciertamente en condiciones de disponer adecuadamente de todas las modalidades del conocimiento, no sólo del ojo de la carne - que nos permite acceder al mundo físico y sensorial - o del ojo de la mente - que nos revela el mundo lingüístico y lógico - sino también del ojo de la contemplación - que nos abre a las dimensiones del alma y del Espíritu.

Cuando la psicología confía exclusivamente en el ojo de la carne, se ve abocada al conductismo, y si lo mismo ocurre en el campo de la filosofía, termina conduciéndonos al positivismo. Incluir al ojo de la mente supone, en psicologìa, abrir la puerta a las escuelas introspectivas - como el psicoanálisis, la gestalt, la existencial y la humanista - y en filosofía, retornar a la filosofía propiamente dicha; la fenomenología, la hermenéutica, el existencialismo y la teoría crítica.También tenemos que dar un último paso y tener en cuenta al ojo de la contemplación que, como metodología científica y respetable, nos revela el alma y el espíritu. El resultado de este último paso nos conduce a la psicología y a la filosofía transpersonal. Y esta visión transpersonal es el punto definitivo de regreso, el punto del reencuentro del alma del hombre moderno con el alma de la humanidad - el verdadero significado del pluriculturalismo - donde, subidos a hombros de gigantes, trascendemos, pero incluimos - y esto significa respetar - su presencia siempre recurrente.


Ken Wilber

TAI-CHI y TAICHICHUAN
Aproximando una definición


El Tao del que se puede hablar
No es el verdadero Tao”
Tao-te-king


Se cuenta la historia de aquel hombre al que llevaron a ver por primera vez el mar y enfrentado a la experiencia exclamó: “¡Qué hermoso¡ ¡Qué grande¡”, y a su lado, su amigo le respondió: “Y eso que solo has visto la superficie”.

Se puede decir que lo mismo le sucede a cualquier persona que ve por vez primera a alguien practicando la forma de esa, hoy por hoy, famosa técnica que en occidente llamamos Tai-Chi, pero cuyo nombre es en realidad TAICHICHUAN. (De aquí en adelante TCC)
EL TAICHI


Tai-chi es el nombre de una relación, designa la relación más importante que se establece en el universo, que es el flujo entre las dos formas generales del movimiento: CONCENTRACION Y DISPERSION.

Taichi es el nombre chino de ese símbolo que en occidente conocemos popularmente con el nombre de YIN-YANG:

Taichi tiene varias traducciones al castellano, todas diferentes y todas complementarias, a saber:

“Gran Armonía”

“Fundamento Supremo”

“Cumbre Suprema”

“Gran Polaridad”

“Suprema Dualidad”

TAI: lo mas grande, lo máximo, lo supremo.

CHI: viga maestra de una casa, eje, soporte, fundamento.
Dice el HUA HU CHING


“Todas las cosas nacen del reino sutil al mundo manifestado mediante la relación mística del yin y el yang.
El dinámico rió yang empuja hacia delante, el tranquilo valle yin es receptivo, y mediante su integración nacen las cosas a la existencia. A esto se conoce como el Gran TaiChi.
El Taichi es la verdad integral del universo.
Todo es un taichi: tu cuerpo, el cuerpo cósmica, la forma, la apariencia, la sabiduría, la energía, las uniones de las personas, la dispersión del tiempo y los lugares”


Al yin pertenecen las características de suavidad, pasividad, feminidad, oscuridad, el valle, lo frío, lo oscuro, El yang apunta a características como la dureza, la masculinidad, la brillantez. La montaña, la actividad,

EL TAICHICHUAN

El termino CHUAN significa el puño, el combate, la acción.

TAICHICHUAN es entonces el ARTE MARCIAL del TAICHI, o el Arte Marcial de Fundamento Supremo, el Arte Marcial que usa los principios filosóficos que regulan la relación Yin-yang.

El TCC es una ceremonia, un rito de paz, un rito de armonía. Al igual que todas las artes ZEN (Kendo, Aikido, Judo, Kárate do…etc.) en el TCC el practicante se convierte en un centro inmóvil.

Llama la atención a la persona que se acerca por vez primera al TCC, escuchar que es un ARTE MARCIAL, Aclaremos estos dos aspectos.


TAICHICHUAN COMO ARTE

El TCC posee todas las características que pueden ser atribuidas en toda regla a cualquiera de las disciplinas que consideramos arte, vale decir, la pintura, la música, etc.… a saber:

· Solo se aprende practicándolo. Aunque como todo arte, el TCC, posee una amplia y profundísima teoría y filosofía, lo esencia de el es la practica. Se puede conocer intelectualmente la teoría pero eso no es TCC. Si alguien ha estudiado toda la teoría referente al piano pero nunca ha tocado una tecla se puede decir que no sabe todavía nada. Similar actitud debemos tener con el TCC.
· El aprendizaje exige disciplina. Nunca haremos nada bien si no lo hacemos con disciplina. Cualquier cosa que hagamos informalmente, aleatoriamente, o solo cuando estemos en el “estado de animo adecuado” puede constituir un “hobby”, un entretenimiento agradable, pero nunca llegaremos por esa vía a Maestros en el arte, ni recibiremos los beneficios del mismo. La palabra “disciplina” esta muy asociada al concepto de lo penoso y arduo. Sin embargo podemos ampliar su significado entendiéndola como expresión de la propia voluntad
· El aprendizaje exige concentración. Podemos afirmar sin temor a errar que nuestra cultura lo es de dispersión. Se hacen muchas cosas a la vez sin concentrarnos en ninguna. El ya viejo dicho de que “el que mucho abarca poco aprieta” se hace visible y tangible en la vida del siglo XXI. Se hacen muchas cosas a la vez: se lee, se escucha música, se habla, se fuma, se bebe, se come… a veces todo a la vez. Sin concentración la vida se torna caótica. Todo artista conoce la necesidad de la concentración en la práctica
· El aprendizaje exige paciencia. Vivimos hoy en la era de lo “intensivo”… no queremos “perder tiempo” y queremos aprendizaje rápido. En un arte, TCC incluido, no puede haber prisas, no se pueden quemar etapas Si aspiramos a obtener resultados rápidos nunca aprenderemos un arte. La paciencia como ingrediente del aprendizaje exige tolerancia para con nosotros mismos durante el proceso.
· PREOCUPACION POR EL DOMINIO DEL ARTE. Si el arte no se convierte en algo se suprema importancia no se pasara de ser un simple aficionado. Cuando se aspira a un”relativo dominio” o “relativa maestria” dentro de un arte, toda la vida debe estar dedicada o, por lo menos, relacionada con el.
Mención aparte merece el hecho de que todo aprendizaje de un arte comienza por el aprendizaje indirecto, es decir, que deben aprenderse un gran número de cosas que, aparentemente, no tienen relación con él. Un arte comienza por aprenderse indirectamente. En el caso del TCC, deben aprenderse temas como la respiración, la practica de la quietud, el concepto y manejo de la energía vital, etc.

(Continuará)

TAICHIMAN

El antiguo paradigma sobrevive y se reencarna por mor de la estructura psicologica que lo mantiene vivo aun. Asi nos encontramos afincado en el trono de las verdades inamovibles propagadas por la llamada nueva era, la insistencia acerca de la potenciacion del "pensamiento positivo".
Detras de esta forma de pensar antigua sobrevive una vez mas el pensamiento dualista y la supersticion que nos lleva a crear fronteras y divisiones donde no las hay.

El Tao Te King nos decia hace unos 2.500 años:

Ser y no ser se engendran mutuamente,
dificil y fácil se producen mutuamente.
largo y corto se forman mutuamente,
alto y bajo se completan mutuamente,
significado y palabra se completan mutuamente,
delante y detras se siguen mutuamente,
es la ley de la naturaleza.
Parafraseando a Lao Tse podemos decir que en el momento en que defines que es lo positivo defines tambien que es lo negativo... y la pregunta es: ¿que pasa si no establezco definiciones? ¿que pasa si no establezco juicios acerca de lo positivo y lo negativo? ¿que pasa si no tengo preferencias?
Nos empeñamos tercamente en inclinarnos hacia un lado de la bascula como si de esa manera pudiesemos eliminar el otro plato. La naturaleza no sabe de cosas positivas o negativas, no hay arboles positivos y negativos, animales positivos o negativos, ni siquiera seres humanos positivos o negativos. La cultura de la naturaleza esta basada en al inclusion, en la integracion. En la abundancia de la naturaleza todos estan incluidos. No se sabe por ahora que la naturaleza este esforzandose por eliminar el polo negativo de las baterias y solo desee el positivo. La naturaleza (TAO) todo lo acepta como parte de la perfeccion de lo que es.
Cual es el movil que nos lleva a creer que solo hay que pensar en positivo? La creencia del ego de que de esa manera manipulara de alguna manera los sucesos haciendo que solo me pase lo "bueno", y lo "malo" sea desterrado de la vida. Lo curioso de esta actitud es que cuanto mas nos empeñamos en potenciar lo "positivo" mas fuerte se nos aparece lo "negativo". La inexorable ley del Yin-Yang establece que cuanto mas quiero potenciar la luz mas se recortan las sombras, que cuanto mas fuerza hago contra algo mayor es la reaccion de ese "algo".
Dice Ken Wilber en su maravilloso libro "LA CONCIENCIA SIN FRONTERAS"
"Cuanto mas me aferro al placer, mas temo -necesariamente- al dolor. Cuanto mas voy en pos del bien, tanto más me obsesiona el mal. Cuanto mas éxitos busco, mayor será mi terror al fracaso. Cuanto mayor sea el afán con que me aferro a la vida, más aterradora me parecerá su pérdida. (...) Ahora bien , la forma en que de ordinario intentamos resolver estos problemas es tratar de extirpar uno de los opuestos. Encaramos el problema del bien y del mal procurando exterminar el mal; enfrentamos el problema de la vida y la muerte intentando ocultar la muerte bajo simbolicas inmortalidades. (...) El materialista se empeña en reducir el espiritu a materia, en tanto que el idealista se esfuerza por reducir la materia a espiritu."
Ante la dualidad jamas se nos ocurre observar que la separacion es artificial, que no existe, que son nuestro juicios completamente subjetivos los que nos crean el problema. Suponemos que la vida seria perfecta si lograramos anular los polos negativos, sin pensar que basta con eliminar la frontera, el limite artificial que colocamos entre los polos. El nuevo paradigma exige el destierro de las fronteras, el exilio de los juicios acerca de lo positivo y lo negativo. Darnos cuenta que la verdad no esta en el polo positivo o negativo sino en la ausencia de preferencias, en la aceptacion de las cosas tal como son. O para decirlo con palabras del budismo zen:
"Si comprendes, las cosas son como son; si no comprendes las cosas son como son"
TAICHIMAN

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Acaba de salir el décimo número de la Noetic Sciencies Review. Hace un tiempo me pidieron una visión resumida y global de la última década de estudios sobre la consciencia, un artículo que ha salido en este número acompañado de las respuestas de varios autores. Las respuestas son muy interesantes y concienzudas y creo que este número está muy bien, gracias a los esfuerzos realizados por su directora ejecutiva, sus editores y directores asociados.

La introducción de los editores empieza así: “En un artículo especialmente escrito para el número conmemorativo de nuestra revista, Wilber subraya los doce elementos más importantes que debería incluir cualquier enfoque auténticamente integral de la consciencia, el tema más importante de nuestro tiempo”.

Y eso es, más o menos, lo que he tratado de hacer, subrayar una docena de campos diferentes de estudios sobre la consciencia – la ciencia cognitiva, el introspeccionismo, la neuropsicología, la psicoterapia individual, la psicología social, la psiquiatría clínica, la psicología evolutiva, la medicina psicosomática, los estados no ordinarios de consciencia, las tradiciones orientales y contemplativas, los enfoques cuánticos a la consciencia y la investigación sobre las energías sutiles, las que, a mi juicio, debería incluir cualquier visión integral. Pero el asunto es el siguiente:

He observado que, como ocurre en tantos otros campos, los investigadores de la consciencia tienden a decantarse, en los comienzos de su carrera por uno o dos de estos abordajes y a quedar entonces atrapados bajo la autoridad de un mentor, organización o departamento académico concreto. A la naturaleza humana le resulta muy difícil abrazar – y en ocasiones, hasta reconocer – la existencia de los demás enfoques. A partir de ese momento, sólo se acumula aquella evidencia que apoye la propia visión de las cosas, ignorando, menospreciando y justificando, simultáneamente, el resto.

Tal vez convenga recordar que la mente humana es incapaz de producir un ciento por ciento de errores, es decir, que nadie es tan inteligente como para equivocarse en todas las ocasiones.

Ello significaría, en otras palabras, que ninguno de los doce abordajes anteriormente mencionados puede estar absolutamente equivocado o, lo que es lo mismo – pero dicho de un modo positivo - que cada uno de ellos tiene cosas importantes y valiosas que decirnos. Y eso significa, indefectiblemente, que nuestro avance hacia un enfoque auténticamente integral depende precisamente de nuestra capacidad para incluir, sintetizar e integrar esos importantes enfoques. Se trata obviamente, de un reto muy complejo pero también es claro que cualquier otro abordaje no merecería el calificativo de “integral”.

Y, tras una larga discusión al respecto, el ensayo concluye diciendo:

“¿Cuánto hemos avanzado en nuestro camino hacia la integración? Dejando de lado alguna excepción significativa, en la última década existen doce facciones distintas que reclamaban la propiedad del pastel.”

En una serie de libros (especialmente en El Ojo del Espíritu) he tratado de bosquejar una teoría integral de la consciencia que incluye explícitamente esos doce grandes enfoques. Pero lo realmente importante no es mi versión particular de esa visión integral, sino el diálogo que comienza a entablarse en torno a la posibilidad de una integración, un abordaje que, aunque pueda ser calificado de modos muy diferentes, integre los enfoques “duros” con los enfoques “blandos”, las ciencias naturales con las ciencia noéticas, las realidades objetivas con las realidades subjetivas y lo empírico con lo trascendental.

Esperemos que, dentro de una década, alguien pueda presentar un megabosquejo realmente integral de los estudios sobre la consciencia… pero antes será necesario que quienes estemos interesados en el holismo, la globalización, la síntesis y la integración comencemos a plantearnos estas cuestiones.

¿Es posible una teoría auténticamente integral de la consciencia? Ésa sería la pregunta que me gustaría formularles a todos ustedes y ése sería también el reto ante el que creo que nos hallamos. ¿Cuán grande es nuestro paraguas? ¿Cuán lejos y profunda podemos lanzar nuestra red? ¿Cuántas voces integran el coro de la consciencia? ¿Cuántos rostros de lo Divino sonríen ante nuestro esfuerzo? ¿Cuántos colores, en suma, admitiremos en nuestro particular arco iris?

¿Con qué nos encontramos cuando hacemos una pausa en nuestra investigación, ponemos provisionalmente a descansar nuestras teorías y nos relajamos ante el fundamento primordial de nuestra consciencia intrínseca? ¿Dónde está nuestra consciencia cuando el petirrojo canta de gozo al despuntar la mañana?¿Dónde está la consciencia cuando el resplandor del sol se refleja en la cima de una montaña coronada de nieve? ¿Dónde está la consciencia en el lugar en que el tiempo se olvida, en el momento eterno que carece de fecha y duración, en el fondo secreto del corazón en el que la eternidad roza el tiempo y el espacio anhela el infinito, cuando el golpeteo de las gotas de lluvia resuena en el tejado del templo, cuando la luz de la luna se refleja en cada gota de rocío para recordarnos lo que usted y yo somos y cuando en el universo entero no hay más que el sonido de una cascada en la llovizna que susurra quedamente su nombre?


Esta mañana, sólo la inmensa Vacuidad.
Yo-Yo está sólo con el Único, completo en la Totalidad.
La plenitud me arrastra fuera de la existencia,
el resplandor me ciega a las cosas de este mundo
y sólo veo la Libertad infinita,
es decir, no veo nada en absoluto.
Me esfuerzo en reanimar el alma,
Me esfuerzo en reducir la consciencia
y entrar en el reino sutil,
Me esfuerzo en bajar al ego y al cuerpo
y salir del lecho.
Pero la Libertad todavía sigue ahí,
en plena madrugada
y mora hasta
en el más pequeño movimiento
para manifestar
este glorioso Estado.



Cualquier acercamiento integral a la realidad debería incluir la física, la biología, la psicología, la teología, y el misticismo.

La física se ocupa de la materia, la biología lo hace del cuerpo vivo, la psicología de la mente, la teología del alma y el misticismo de la experiencia directa con el espíritu.

Cada uno de estos niveles presenta una dimensión interna y una dimensión externa que pueden expresarse en formas tanto individuales como colectivas que podemos simplificar en “Yo”, “nosotros” y “ello”.

Existe un modo fácil de recordar estas tres dimensiones diciendo que la Belleza se encuentra en el ojo del espectador, en el “yo” del espectador; la Bondad se refiere a las acciones morales y éticas que ocurren entre usted y yo, entre “nosotros”; y que la Verdad tiene que ver con los hechos empíricos y objetivos o “ellos”. De ahí que las tres dimensiones básicas del “yo”, del “nosotros” y del “ello” sean también conocidas como la Belleza, la Bondad y la Verdad o, dicho de otro modo, como el arte, la moral y la ciencia.


De modo que una visión realmente integral de la realidad no debería centrarse exclusivamente en la materia, el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu, porque cada uno de esos niveles tiene también correlatos en el mundo del arte, de la moral y de la ciencia que también habría, en consecuencia, que incluir.

En este sentido, por ejemplo, tendríamos que hablar de la existencia del arte propio del reino material/corporal (naturalismo y realismo), del arte propio del reino mental (surrealista, conceptual y abstracto), y del arte propio del reino del alma y del Espíritu (contemplativo y transformador). Del mismo modo, también tendríamos que hablar de la moral propia del reino sensorial (hedonismo) de la moral propia del reino mental (reciprocidad, rectitud y justicia) y de la moral propia del reino espiritual (amor, compasión universal). Y así sucesivamente.

La conjunción, pues, de estas tres dimensiones (“yo”, “nosotros” y “ello”; o arte, moral y ciencia; o Belleza, Bondad y Verdad) con los grandes niveles de la existencia (materia, cuerpo, mente, alma y Espíritu) nos proporcionaría un enfoque mucho más integral u holístico a la realidad.


Eso me saluda esta mañana, sólo Eso, sin más explicaciones, nada más que Eso, el sonido de una sola mano aplaudiendo, el sonido, en suma, de Un Solo Sabor. Lo sutil y lo causal puede ser abrumadoramente numinoso y santo, pero Un Solo Sabor, por el contrario resulta de una obviedad pasmosamente simple.

Ken Wilber

Habla simplemente cuando sea necesario.

Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.

Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.

No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.Si no tienes nada bueno, verdadero y útil, es mejor quedarse callado y no decir nada.

Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.

Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite que una comunicación sincera y fluida exista.

No te dés mucha importancia, sé humilde pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible e insondable como el Tao.

No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre que nos da de lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, sus virtudes y a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente.

Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profundamente de la situación te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que dicen sí muy fácilmente porque saben que ese famoso sí no es sólido y le falta valor.

Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes o que no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace ver que sabe.

Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal, y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra. Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida.

Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz. Tu silencio interno te vuelve impasible.

Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.

Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.


Texto taoísta traducido por Oscar Salazar





Comienzo por explicar, a modo de excusa y en previsión de que, como dice mi amigo Gaspar, me caiga "la del pulpo", que estos escritos sobre Taichichuan, expresan mi visión y mi vivencia en este sendero. No pretendo que esto que cuento sea la verdad absoluta para nadie. Lejos de mi el pretender que quien se adentre en la practica de este arte deba seguir esto pasos de los que hablo aquí, ni que se deba seguir esto como guia de enseñanza y aprendizaje. Insisto en la idea de que estamos en un universo de infinitas posibilidades... de las cuales una es esta visión que planteo. Si resuena contigo... maravilloso; si no, no hay remedio.

QUE ES UN GUIA DE TAICHICHUAN?

Sencillo. Es alguien que ha recorrido un gran trozo del sendero en este arte, alguien que al igual que un guia, conoce el sendero por haberlo recorrido y estudiado, y esta por tanto capacitado para conducir a otros. Hoy la mayoría de quienes se dedican a enseñar esta disciplina se denominan a si mismos "profesor". Propongo esta nueva terminología que nos ayudara a eliminar ese termino cargado de una patina de superioridad. Un guia es alguien que conoce el camino... puede que conozca solo un trozo pequeño o que sea alguien con mucha experiencia y pueda guiar al principiante durante gran parte del sendero hacia la armonía.

Me siento guia porque entiendo que, cuando alguien desea aprender este arte, un guia se brinda a acompañar al "novato" en el recorrido, lo que agrega el elemento de la empatía y la compasión. Un guia esta dispuesto a recorrer el mismo camino y a comprender en si mismo los bloqueos energéticos del principiante. Un guia soluciona en si mismo para que se solucione en el practicante. Un guia debe poseer unos determinados conocimientos del sendero y unas determinadas características que harán de él un buen acompañante (terapeuta).


Detallemos esto:

  • Compromiso con la práctica y el entrenamiento: si bien el Taichichuan tiene una amplísima y profunda teoría que es necesario estudiar y conocer, su esencia fundamental es la práctica. Estamos acostumbrados, sobre todo en occidente, a esa tonta idea de que podemos ser "creyentes no practicantes". En el TAICHICHUAN (de ahora en adelante TCC) eso no vale. Un guia en cualquier arte, es alguien que práctica, vive, respira, ama el arte.
  • Paciencia para acompañar al neófito en el proceso de aprendizaje. Todo principiante pasa por el proceso inicial de sentirse torpe, de no comprender de que va esta historia, de sentir que nunca se le va a "dar bien", de que es muy dificil. Un guia debe demostrar que no hay prisas, de que cada ser tiene su ritmo y hay que respetar ese ritmo, de que en este sendero no hay acelerones.
  • Carencia de método fijo. Cada ser es diferente. Cada ser tiene su propia forma de aprender, de andar, de vivir, de respirar, de sentir. Por tanto no se deben tener moldes a la hora de guiar. Lo que sirve para un ser no sirve para otro. Un guia debe ser flexible y estar preparado para improvisar frente a cada dificultad del principiante.
  • Eliminación del termino "ES DIFíCIL". Son estas las infaltables palabras que todo principiante pronuncia cuando se encuentra con las dificultades inevitables a un aprendizaje. Hacerle comprender al "novato" que "tanto si piensa que es difícil como si piensa que es fácil, TIENE RAZóN", es paso fundamental en lograr desbloqueos. Desbloquear la mente de ese limite artificial que es la idea "es dificil" se torna basico en los primeros pasos.

(CONTINUARA)



Quienes desean encarnar el Tao han de aceptarlo todo.

Aceptarlo todo significa en primer lugar no tene colera ni resistencia hacia ninguna idea o cosa, viva o muerta, con forma o sin forma.

La aceptacion es la verdadera esencia del Tao.

Aceptarlo todo tambien signific apartarse de cualquie concepto de separación; hombre y mujer, yo y otro, vida y muerte.
La división es contraria a la naturaleza del Tao

Renunciando al antagonismo y a la separacion se entra en la unidad armoniosa de todas las cosas.

VINO NUEVO EN ODRES VIEJOS

Una de las mas flagrantes e inadvertidas trampas con la que el viejo pensamiento se ha reencarnado y camuflado en las nuevas corrientes de pensamiento, es la idea dual de CAUSA Y EFECTO. Indudablemente esta ley tiene su aplicación concreta en el mundo de la relatividad. La estructura del ego soslaya este hecho y pretende aplicar esa ley a la espiritualidad y entonces caemos en el engaño.

Asi es que en el antiguo pensamiento se rezaba para lograr cosas... era casi una especie de transacción comercial que se hacia con la divinidad: se hacían novenas para que lloviese, se peregrinaba para lograr curación, se ayunaba para limpiar pecados, o simplemente se "oraba" para intentar de alguna manera obtener algo. Ese paradigma sobrevive hoy en día en las corrientes de la, ya un poco maloliente, "new age"... hoy en día las multitudes perpetúan las antiguas supersticiones y organizan "Meditaciones globales para..." . El "para" puede tener múltiples objetivos: la paz mundial(?), la sanación planetaria (?), etc. Pero el hecho concreto es que la ley de CAUSA Y EFECTO no funciona en estos niveles. El ego ama las formulas y cree en los caminos seguros con el fin de asegurar resultados. Si bien se dice que hay estudios que han comprobado la efectividad de la meditación en el descenso de la criminalidad en alguna ciudad; si bien es aparentemente verdad el hecho de que a nivel cuántico la sinergia producida por grupos de meditadores crea una atmosfera especial; no lo es menos que la verdadera meditación no tiene objetivos como la paz mundial, ni la sanación de nada. La única meditación digna de ese nombre es la que NO TIENE OBJETIVOS. Todo objetivo que ponga a mi meditación contamina a esta con la creencia del ego de que puedo hacer algo por... la paz mundial, o lo que sea. No solo eso, ademas carga de tiempo psicológico un arte que es del presente. El razonamiento del viejo pensamiento es como sigue: si medito para la paz mundial, pongo ese objetivo en el futuro, un futuro hipotético en cual se lograra el objetivo... sea como sea, a pesar de meditar, huimos del presente que es el único momento en el que puedo no ya conseguir, sino SER paz. La paz es el presente, no un futuro en el que la conseguiré gracias a que medito. Todo objetivo que ponga a mi meditación tiñe la misma de ambición. La ambición se nos cuela por la puerta secreta de las buenas intenciones.

Quiere esto decir que no se debe meditar? No, por supuesto que no. Pero medita sin objetivo, porque si, porque te apetece estar a solas contigo mismo/a, porque es para ti agradable recogerte. La paz mundial, la sanación del planeta, la solución al cambio climático, la liberación del Tibet, son efectos secundarios, añadiduras al silencio que logres en tu interior... pero este es ya el "premio". Pero el ego quiere logros y los logros están ligados a la ley de CAUSA-EFECTO. "Si hago esto consigo aquello. Si medito consigo la paz mundial." El objetivo genera de alguna manera apego y sufrimiento. Porque imaginemos por un momento que meditando consiguiésemos la tan anhelada paz mundial... pues la vieja conciencia se apegaría al resultado y el orgullo se inflaría a dimensiones inimaginables. Y si el objetivo no se logra,,, la frustración hará su agosto.

Ya decían los maestros taoistas aquello de WU-WEI, la idea de NO ACCIÓN.... el glorioso "actuar por la acción misma sin expectativas acerca del resultado". Solapado detrás de las buenas intenciones el antiguo paradigma de dualidad sobrevive en el software que llenamos con los nuevos contenidos del nuevo paradigma. Ya decía Cristo aquello de "no pongáis vino nuevo en odres viejos".

TAICHIMAN

ALINEAMIENTO KÓSMICO


Por Yasuhiko Genku Kimura


Un Principio de Unidad Global

El proceso evolutivo del universo está caracterizado por lo que se ha denominado sinergia: el principio según el cual las características del comportamiento de todo el sistema en evolución no se pueden predecir partiendo del conocimiento de sus partes componentes, observadas independientemente de la totalidad, ya sea individualmente o en combinaciones parciales. Muchos expertos están de acuerdo en que el mundo occidental está en una revolucionaria "fase de transición" sin precedentes en toda la historia y sólo comparable remotamente con la Revolución Industrial. Aseguran que el principal motivador de esta transformación radical es la poderosa confluencia de varias tecnologías avanzadas y que la velocidad a la que se desarrolla esta transformación es incomparablemente mayor que la de la Revolución Industrial. Sin embargo, de acuerdo con el principio de sinergia, a pesar del avanzado conocimiento actual y de una capacidad de pronóstico mucho mayor que la que se tenía en el pasado, ningún experto puede pronosticar cómo será el mundo como totalidad en el futuro. Por lo tanto, las personas en todo el mundo sienten que el mundo se está volviendo cada vez más incierto y cargado de peligros desconocidos e inescrutables.


Afortunadamente, sin embargo, los seres humanos no somos solamente simples observadores sino también participantes concientes y cocreadores intencionales de nuestro propio mundo. Lo que llamamos el mundo comprende una red sinérgica de conversaciones que continuamente se están formando, reformando y transformando. Esto significa que la sustancia del mundo es una idea, la cual se forma, reforma y transforma a sí misma por medio de las conversaciones de la humanidad, organizándose sinérgicamente a sí misma como una red multidimensional evolutiva. Visto de esta manera, nuestro ambiente más inmediato, fundamental y significativo no es la biosfera o la fisiosfera sino la "ideosfera", la esfera metafísica invisible pero inteligible de las ideas y la ideación, que es la sustancia material de la red evolutiva de las conversaciones que constituyen el mundo. Dentro de esta ideosfera es donde nos involucramos en la creación de nuestro mundo.


De esta manera, el principal motor del mundo no es la tecnología en sí misma sino la idea. La tecnología sólo es un instrumento de la idea, el primer motor, pero no el primer motor en sí mismo. La idea, y la idea únicamente, es lo que mueve al mundo. Esto significa que podemos mover el mundo con nuestro pensamiento, a través de la generación y propagación de ideas. Sin embargo, el problema es que la mayoría de los seres humanos permanecen como consumidores de ideas y no como productores. El modo dominante de participación de la gente en la conversación de la humanidad es siendo consumidores de ideas propagadas dentro de la red de conversaciones. Por eso a menudo son presas fáciles de promotores y distribuidores profesionales de ideas, tales como instituciones educativas formales o medios de comunicación, cuyas ideas pueden ser nocivos contaminantes del ambiente ideosférico y por consiguiente de los individuos que respiran mentalmente en ese ambiente.


Aunque hoy en día estamos ante una proliferación de variados movimientos ecológicos, pocos somos conscientes del ambiente más decisivo de todos: la ideosfera. En realidad, el movimiento ecológico como tal es un movimiento ideológico cuyo combate se libra dentro de la ideosfera. Por lo tanto, sin una transformación ideosférica con respecto al ambiente biosférico, no se podrá efectuar una verdadera transformación ecológica en la biosfera. Lo que más necesitamos para una transformación sistémica de nuestro mundo es un movimiento ecológico de la ideosfera, que aborde directamente la ecología de las ideas y la ideación en sí misma. Y para que este movimiento tenga éxito, esto debe ocurrir principalmente dentro de cada individuo que decida participar en él.


Porque el pensamiento ocurre dentro del individuo. No es el colectivo sino el individual –como parte integrante del colectivo– él único que puede pensar y generar las ideas. El tipo de transformación ideosférica al que me refiero es un fenómeno sinérgico que surge cuando un suficiente número de individuos llegan a ser pensadores auténticos e independientes, esto es, generadores de ideas, productores de diálogos y contribuyentes a la red de conversaciones que componen el mundo.
La configuración de la ideosfera a lo largo de la historia ha permanecido concéntrica, con autoridades externas en el centro rodeadas por círculos de creyentes y seguidores, donde una autoridad realiza el pensar para sus seguidores. Incluso hoy, en el científico y tecnológicamente avanzado mundo occidental, nuestro sistema educativo está, en su mayor parte, diseñado para producir adultos bien informados, adeptos intelectuales, profesionales de valor en el mercado, pero que no piensen. Por eso el filósofo Martín Heidegger dijo: "El tema de reflexión más importante en estos tiempos de máxima reflexión es que aún no estamos reflexionando". Porque el auténtico pensamiento exige autoría propia, la que a su vez exige un auténtico conocimiento propio y ante el cual nuestra educación permanece totalmente silenciosa.


Como parte del impulso evolutivo que nos lleva a optimizar aquello que motiva nuestra transformación colectiva hasta una altura sin precedentes en la cultura y la civilización, la configuración ideosférica que requerimos para el siglo XXI es omnicéntrica, con centros independientes pero interconectados dentro de individuos soberanos intelectual y espiritualmente, que vivan y trabajen como su propias autoridades con respecto a la forma como piensan, conocen y actúan. Entonces, el pensar, saber y actuar de estos individuos auténticos se codesarrollará sinérgicamente mediante la configuración omnicéntrica de la ideosfera evolucionante. La Revolución de la Información que se está desarrollando con la omnipresencia de Internet es tanto la manifestación simultánea de esta configuración omnicéntrica de la ideosfera como su propio mecanismo.

De esta manera, la transformación de la ideosfera no significa la propagación de ningún conjunto particular de ideas, sino la transformación de la configuración de la ideosfera misma, pasando de la concentricidad hacia la omnicentricidad, donde cada individuo se empeñe en pensar auténtica e independientemente, en sinergia con los demás.
Los seres humanos nos encontramos mejor no cuando nos involucramos en la reflexión solitaria abstracta ni en nuestra transformación individual para nuestro propio bien sino cuando nos involucramos juntos en el acto de transformar el mundo. El acto de generación de ideas por medio del pensamiento auténtico y del compromiso sostenido en la conversación de la humanidad, si se realiza en el contexto de la búsqueda de verdad, belleza y bondad, conducirá a la poderosa acción moral que dará origen al Nuevo Mundo. Comprometerse en dicha acción moral y convertirse en cocreador del Nuevo Mundo es convertirse en un tejedor en el acto de tejer el mundo y en un constructor de historia en el acto de hacer historia.

No existe transformación individual completa separada de la transformación mundial verdadera. Porque el individuo es todo el mundo, porque el individuo es toda la humanidad. Así como nuestros pensamientos e ideas se entretejen en la tela del mundo, así se teje el mundo en la tela de nuestro ser. Saber que somos el mundo y que somos la humanidad es tener verdadera compasión. Vivir desde la compasión, desde este conocimiento de la identidad simétrica del individuo y del mundo, o del ser y la humanidad, es ser moral en el sentido más profundo de la palabra. La configuración omnicéntrica de la ideosfera permite al individuo experimentarse a sí mismo como el centro holográfico de todo el mundo, y exige que el individuo sea el agente responsable de la transformación de toda la humanidad.

ALINEAMIENTO MÁS ALLÁ DE LOS ACUERDOS

Alineamiento es congruencia de intención, mientras que acuerdo es congruencia de creencias. El alineamiento es el nuevo principio organizacional de la configuración omnicéntrica de la ideosfera, mientras que el acuerdo es el antiguo principio organizacional de la configuración concéntrica. Dentro de la configuración omnicéntrica, la unión se logra como alineamiento de intención, a la vez que se fomenta la diversidad de visiones individuales. Dentro de la configuración concéntrica, la unidad se logra como un acuerdo en las creencias, a la vez que se pone freno a la diversidad de visiones individuales. El alineamiento exige lealtad a la autoridad propia del individuo. El acuerdo exige lealtad a la autoridad de las creencias originadas en una autoridad externa.

Los grupos basados en acuerdos entran en conflicto con otros grupos que no están de acuerdo con ellos. El desacuerdo frecuentemente se convierte en disputa sobre quién tiene la creencia "correcta", y por lo general las disputas no se resuelven por medio de una argumentación lógica. En consecuencia, la ilógica de la fuerza penetra en el reino de lo correcto, muchas veces ocasionando violencia. Tristemente, todo esto es demasiado común en muchas partes del mundo y en muchos segmentos de la sociedad.

El alineamiento es una congruencia de resolución para el logro de un objetivo particular. Es un objetivo que está en el futuro, que es del futuro, cuyas variables desconocidas o impredecibles inevitablemente entran en las ecuaciones generadoras para su logro. Por lo tanto, inherente al alineamiento está el espíritu de búsqueda. El espíritu de búsqueda genera el diálogo abierto y evolutivo. Los participantes de una búsqueda aportan diversos puntos de vista mientras están unidos en la misma búsqueda. Cuando conjuntamente eligen un camino de acción, saben que su decisión es un acuerdo tentativo, susceptible de ser modificado, alterado o descartado en el camino. La pregunta no es "quién tiene la razón" sino "qué es lo mejor" para el cumplimiento de la intención compartida.

El alineamiento genera sinergia. Cuando los individuos están alineados en la búsqueda, su inteligencia colectiva a menudo genera resultados que están más allá de la inteligencia de cualquier individuo separado. Aunque la ubicación del pensamiento siempre permanece dentro del individuo, el impacto sinérgico del pensamiento de los otros lleva al individuo más allá del modo y límite normal de su pensamiento. Individuos con diferentes creencias pueden alinear su intención, convirtiendo sus diversos puntos de vista en un bien común. Ya no necesitamos ni nos podemos permitir las usuales políticas de opinión y dominación, de acuerdo versus desacuerdo, que están pervirtiendo la integridad de la unidad humana y poniendo en peligro el futuro de la raza humana. Lo que necesitamos, en cambio, es una nueva política de intención y alineamiento dentro de un universo abierto y omnicéntrico.

Cuando reflexionamos en el Kosmos y en nuestra interioridad, nos damos cuenta de la existencia de un Alineamiento Kósmico que une a cada ser en el universo. También nos damos cuenta de que humanidad es, en verdad, "humana-unidad" y que en nuestra intención común de paz, felicidad y prosperidad, ya estamos alineados kósmicamente. Si podemos despertar a la realidad de este Alineamiento Kósmico, entonces nos daremos cuenta de que con nuestro actual conocimiento y con nuestra inteligencia colectiva, la verdadera paz, felicidad y prosperidad global están a nuestro alcance.

El poder de transformación que poseemos es enorme. En lugar de temer a lo incierto, solamente necesitamos alinearnos concientemente con el Alineamiento Kósmico que existe eternamente en el Ser de nuestros

Con este titulo iniciamos una serie que pretendera de alguna manera revelar como la vieja estructura del ego se adueña de los nuevos contenidos propuestos por el paradigma emergente perpetuando de esta manera comportamientos pertenecientes a la antigua Era de Piscis.

La antigua Era de Piscis fue esencialmente dualista y por lo tanto creadora de fronteras, limites y separaciones. Bueno y malo, cielo e infierno, creyentes e infieles, espiritual y mundano, sagrado y profano, interior y exterior,Dios y Satan. Si solo hubiese hecho la clasificacion no hubiera sido tan dañina pero como sabe todo estratega militar, toda linea limitrofe es una linea de batalla en potencia, ya que separa dos campos en supuesta lucha. Es asi que el viejo pensamiento pretende que nos alejemos de lo y los "malos", que evitemos el "infierno", que eliminemos a los "infieles", que luchemos contra "satan". La antigua conciencia insiste en separar las cosas y los seres en espirituales y mundanas, los dias y los sitios en sagrados y profanos, y nuestra vida en interior y exterior. Tan arraigadas estan en la psiquis estas supersticiones del dualismo que creemos que las fronteras entre esos aspectos son reales aunque nadie puede señalar donde estan realmente los limites. Los convencidos por el viejo pensamientos se desgañitan diciendo que "el mal existe" y que "hay que luchar contra el".

Lo curioso del caso es que hasta los mas convencidos acerca del nuevo paradigma insisten que que "primero" hay que hacer cambios en el "interior" para "luego" cambiar las cosas "fuera". Victimas de la supersticion acerca de la existencia del tiempo proponen un antes y un despues y un interior opuesto al exterior.

Dice el Tao Te King:

"Todo el mundo considera bello lo que es bello,y asi aparece lo feo.Todos conocen lo que es bueno, asi es como aparece lo que no es bueno.Ser y no ser se engendran mutuamente.dificil y facil se producen mutuamente,largo y corto se forman mutuamente, alto y bajo se completan mutuamente, significado y palabra se armonizan mutuamente, delante y detras se siguen mutuamente.Es la ley de la naturaleza"


Que pasaria si dejasemos de definir que es lo "bueno"? pues que tampoco tendriamos definicion de lo malo. De hecho la filosofia perenne de la naturaleza no divide las acciones humanas, ni a los seres humanos, en bueno y malos... sino en acciones que generan felicidad (para si mismo y para el entorno) y acciones que generan dolor (para si mismo y para el entorno)

(continuará)

Un autentico Maestro no es aquel que tiene mas discipulos, sin aquel que crea mas MAESTROS.

Un autentico Lider no es aquel que cuenta con mas seguidores, sino aquel que crea mas LIDERES.

Un autentico Rey no es aquel que tiene mas subditos, sino aquel que hace que la mayoía de ellos accedan a la realeza

Un autentico Profesor no es aquel que posee mas conocimientos, sino aquel que logra que la mayoria lo adquieran tambien.

Y un autentico Dios no es aquel que cuenta con mayor numero de siervos, sino aquel que sirve al mayor número de ellos, haciendolos asi DIOSES.Este es pues el proposito y la gloria de Dios: que sus subditos dejen de serlo y que todos lo conozcan no como lo inalcanzable sino como lo INEVITABLE.

Neale Donald Walsch

Dios no quiere nada.

No hay nada que Dios quiera o necesite.

Dios no pide nada, no obliga a nada.

Dios no ordena, ni requiere ni espera nada.

Dios es el autor de todo. Es el creador y lo creado. No hay nada que Dios no sea.

Por lo tanto:Dios no necesita dar ordenes a nadie. No hay nadie a quien ordenar puesto que Dios es el todo.

Dios no necesita adoración, obediencia ni servicio.Dios no tiene necesidades.Todo lo que ES, es exactamente eso: TODO LO QUE ES. Por eso no hay nada que Dios necesite o de lo que carezca.

El amor de Dios y la Compasión de Dios, la Sabiduria y la Misericordia de Dios, la Intención y el Proposito de Dios son lo suficientemente grandes como para incluir el crimen mas atroz y al criminal mas despiadado.

Dios no necesita nada, no exige nada para ser feliz.

Dios es la felicidad misma. Por lo tanto no exige nada de nadie ni de algo en el universo.

Dios no es un ser superior singular, que mora en alguna parte del universo o fuera de él, que tiene las misma necesidades emocionales que los humanos y que está sujeto a las mismas perturbaciones emocionales que ellos.

Es imposible herir o perturbar nada de lo que es Dios y por lo mismo, él no necesita buscar venganza ni imponer castigos.

Neale Donald Wlasch

Si tu respuesta es afirmativa... lee con atencion:

Pertenecer a CSL no te hace mejor persona.

Ser un CSL no es motivo de orgullo.

Ser un CSL no te hara ganar el cielo... aunque seguramente te convertiras en el cielo para lo que te rodean.

Ningun CSL dice que lo es.


REQUISITOS (?)

Expresar el amor indiscriminadamente

Amar a todo y a todos por igual

Expresar el amor de la manera mas adecuada a nuestro temperamento y caracter en todo lo que pensamos, decimos y hacemos.

AMAR en silencio, sin destacar, sin dar lecciones, sin creerte por ello mejor persona.

No criticar a nada ni a nadie (incluido tu mismo/a)

No juzgar a nada ni a nadie (incluido tu mismo/a)

No rechazar a nada ni a nadie (incluido tu mismo/a)

Amar sin limites (incluido tu mismo/a)

Que tu presencia sea sanadora sea cual sea el sitio y las circunstacias que te rodeen.

No tener prejuicios de nacionalidad, religion, politica, economia, raza, edad, preferencia sexual, trabajo, clase social,

No estar ni luchar en contra de nada ni de nadie.

TAICHIMAN

Cualquier salida del Tao contamina es espíritu.La cólera es una salida, la resistencia es uina salida, el ensimismamiento es una salida.A lo largo de muchas vidas el fardo de las contaminaciones puede hacerse grande.Solo hay una manera de purificarse de estas contaminanciones, y consiste en practicar la virtud indiscriminada.Qué se quiere decir con esto?Practicar la virtuds es ofrecer desinteresadamente ayuda a los demas, dar sin limitacion alguna el propio tiempo, capacidades y posesiones, en cualquier ocasión y lugar que se necesiten, sin prejuicio alguno relativo a la necesidad de la persona que los necesita.SI TU DISPON IBILIDAD PARA DAR FELICIDAD ES LIMITADA, TAMBIEN LO SERA TU DISPONIBILIDAD PARA RECIBIRLA.Este es es sutil proceder del Tao

Los hombres y las mujeres que desean ser conscientes de toda la verdad deben adoptar las prácticas del Camino Integral (Tao). Estas disciplinas consagradas calman la mente y conducen ala armonía con todas las cosas.

La primera práctica es la de la virtud indiscriminada: cuida a aquellos que lo merecen; también y de igual modo, cuida a los que no lo merecen.

Cuando extiendes tu virtud en todas direcciones sin discernimiento, tus pies se hallan firmemente plantados en el camino que regresa al Tao.

CORAZONES SIN LIMITES (en adelante CSL) es o pretende ser una O.N.G. que recorre el sencillo sendero del AMOR ILIMITADO.

EL PRINCIPIO UNICO:


AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS


Si tu primer principio es amar... lo que hagas luego sera siempre hecho con amor. Trabajaras con amor, hablaras con amor, viviras con amor y reverencia por toda vida.


Este principio nos conduce a expandir la luz y el amor sin limites, a amarlo todo por igual, sin discriminaciones acerca de la forma de expresion de ese amor y acerca del receptor. Todos somos en mayor o menor medida emisores y receptores de amor.


El AMOR no tiene limites... por lo tanto.


CSL carece simbolos, banderas, himnos, lideres, normas, limites.


CSL carece de sede social, domicilio civil, nacionalidad constitucion, ni autorizacion (no la necesita... simplemente ES)



CSL carece de maestros, maestrillos, instructores, gurus, sacerdotes, ulemas, pastores, sifus, senseis, guias. Se acepta a todo ser humano con su forma de amar y de manifestar su amor.


CSL carece de libros sagrados, ritos, fechas conmemorativas, enseñanzas especiales, esoterismos misteriosos, camaras secretas, ocultismos para privilegiados (los que considera falacias de distraccion)


CSL no realiza ni promueve cursos, cursillos, seminarios, talleres, ni somete a nadie a pruebas de capacidad. No otorga tampoco grados, niveles, cinturones de colorines, escarapelas, meritos, honores ni demas oropeles inutiles.


CSL no realiza proselitismo ni intenta convencer a nadie de nada.


CSL no critica, condena, rechaza ni discrimina a nadie por ninguna razon. Toda vida es sagrada por tanto toda vida es reverenciada y bienvenida.


CSL carece de templos, iglesias, mezquitas, sinagogas, lumisiales, altares, stupas, ni lugares pretendidamente sagrados. Considera sagrado todo lugar donde se encuentre la vida.(desde una carcel hasta un bosque)

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