XLVIII
Cuando el hígado enferma, los ojos no pueden ver;
cuando los riñones enferman, los oídos no pueden escuchar.
La enfermedad está en un lugar donde no se ve,
pero ciertamente sus efectos se pueden ver.
Así, el hombre de virtud,
si no desea que sus faltas se muestren al exterior,
ciertamente primero las corregira en su interior.
Hong Yinming

Wen Tzu


Lao Tse dijo:


La gente de los antiguos tiempos que se mantenian a si mismos se recreaban en la virtud y no les importaba la humildad, asi la reputacion no podia afectar su voluntad. Se recreaban en el

Camino(Tao) y no les importaba la pobreza, asi el beneficio no podia alterar sus mentes. Por ello eran sobrios, aunque capaces de gozo, tranquilos y capaces de estar serenos.


Utilizar el tiempo limitado de una vida para preocuparse y dolerse del caos del mundo es como llorar sobre un rio para acrecentar sus aguas por miedo a que se seque. Quienes no se preocupan del caos del mundo, sino que gozan del orden de sus propios cuerpos, pueden ser aceptados en una conversacion sobre el Camino (Tao)


La Biblia contiene la palabra de Dios. Pero es esta la unica escritura? La autentica y verdadera? Esta equivocada cualquier otra escritura Sagrada? No hay alguna mas que sea acertada? No es la verdad?

Pregunta: Cree usted que la biblia es la palabra inspirada de Dios?

Respuesta de Neale: Si, lo creo. La Biblia completa, incluyendo el Antiguo Testamento. Y creo que el Koran es la palabra inspirada de Dios. Y creo que el Bhagavad-gita es la palabra inspirada de Dios. Y creo que la Tora es la palabra inspirada de Dios. Y creo que los Upanishads son la palabra inspirada de Dios. Y creo que el Libro de Mormon es la palabra inspirada de Dios. Y creo que Conversaciones con Dios es la palabra inspirada de Dios.

Que si creo que la Biblia es la "UNICA"palabra inspirada de Dios"? No. Que escrituras son "escrituras sagradas"? Que escritura contiene la Unica y Ultima verdad, la Verdadera Palabra de Dios? Bueno, eso depende de con quien estemos hablando. Muchos dicen, la Biblia. Otros dicen que no, que la palabra de Dios esta escrita en la Biblia Hebrea. Otros muchos diran que no, que su palabra se encuentra en el Coran.

Otros dicen, no, es en la Tora.

Otros dicen, no, en el Mishna.

Otros dicen que en el Talmud.

Otros que en el Bhagavad Gita.

Otros, en el Rig Veda.

Otros en los Bhramanas.

Otros en los Upanishads.

Otros que en el Mahabharata y el Ramayana.

Otros que en los Puranas.

Otros en los Tantras.

Otros el Tao-te Ching.

Otros en el Budha-Dharma.

Otros que en el Dhammapada.

Otros, El Maestro de Huai-nan.

Otros que en el Shih-chi.

Otros que en el Canon Pali.

Otros que en el Libro de Mormon.

Otros.... Pues, el punto es, que muchas personas creen que la Revelacion Directa, esto es, Dios hablando directamente conel hombre, no ha ocurrido desde las Sagradas Escrituras con las cuales se sienten muy a comodos con que hayan sido escritas. Y mientras algunos de los pocos que citan estas fuentes concuerdan teologicamente, muchos tambien estan de acuerdo y enfatizan en un punto: en que su Palabra de Dios es la Unica Palabra de Dios; su Camino al Paraiso, es el Unico Camino al Paraiso; su comunicacion de la Deidad es la Unica Comunicacion con la Deidad. En esta medida, Conversaciones con Dios tendria que ser como una herejia; y por definicion seria una blasfemia. Algunos libros de los Antiguos Libros pueden no dejar muy claro cual de los libros antiguos contiene la Verdad, pero si estan claros de que no la contiene ninguno de los libros modernos tampoco. Es sorprendente, ver que algunos de los mas recientes movimientos teologicos liberales niegan incluso la posibilidad de que Dios pueda estar revelando una nueva verdad a alguien a traves de una directa comunicacion, y advierten acerca de estas revelaciones presentes. Entonces, desde su propio comienzo (incluso por su mismo titulo) "Conversaciones con Dios" representa un reto, cuestiona la carreta de las manzanas, y resuena en el oido de la teologia presente a la fecha.

Es interesante ver que algunas pocas personas lo han analizado; algunos pocos que han leido Conversaciones con Dios parecen cuestionados con la posibilidad, al menos, de que Dios se ha revelado a si mismo una vez mas a traves de la palabra escrita. Ire aun mas alla. Una cantidad asombrosa de personas, han dicho, que ellas tambien, han experimentado estas comunicaciones. Y resulta que mis conversaciones con Dios pueden no ser un "dialogo poco comun" despues de todo. Exploremos un poco este pensamiento y veamos como se relaciona con nosotros. El concepto mas inportante en Conversaciones con Dios es el que Dios se esta comunicando constantemente con nosotros; que nunca ha dejado de comunicarse con nosotros; y el que usara cualquier herramienta a mano para continuar con esta comunicacion, ahora y tambien por siempre jamas. Texto de Referencia: "Yo hablo a todos. Todo el tiempo. La pregunta no es a quien hablo, sino quien escucha?"- Conversaciones con Dios-Libro 1, pagina 3.

Entonces , te das cuenta de que esta es una pregunta muy interesante . Y en verdad, eres tu la unica persona que puede darle a ella una respuesta:

Que crees tu? Es la Biblia la palabra inspirada de Dios? Es la Biblia entera la palabra inspirada de Dios, incluyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento? Incluyendo tambien el libro del Deuteronomio? Si? Es la Biblia la Unica palabra inspirada de Dios? Que piensas tu? Mira dentro de ti para ver que piensas, y despues vive tu vida de acuerdo con esto! Amor...

Neale Donald Walsch

SALVADOR PÁNIKER 26/01/2007
EL PAIS

La tesis de este artículo es sencilla: en la actualidad, donde mejor puede prosperar el sentido de la trascendencia es en una sociedad plenamente secularizada. La idea es que si se alcanza realmente la libertad secular civilizada, surge espontáneamente la sacralidad del origen, que es también la trascendencia, lo "místico". Y atención, ya sé que hay personas -y de las intelectualmente más respetables- que en cuanto escuchan palabras como trascendencia y mística echan a correr. Pero ello se debe, ante todo, a un malentendido. Ha habido demasiada cantidad de charlatanes en este territorio. Digamos aquí que cuando hablo de trascendencia, para que nos hagamos una primera idea, me refiero, por ejemplo, a lo que uno siente escuchando una sonata de Bach, o perdiéndose en una noche de luna llena. Y cuando hablo de mística lo hago, ante todo, con un alcance experimental a la vez transpersonal y cotidiano. Para mí, la mística arranca de la capacidad de vivir aquí y ahora, de trascender el tiempo, de volcarse en algo que a uno le importe más que sí mismo, de sentir el mundo como la prolongación del propio cuerpo, y, en el límite, de vislumbrar la no-dualidad originaria previa a cualquier concepto.

Pues bien, digo que una sociedad secularizada y laica, es ya la única en la que puede brotar íntimamente, sin estorbos, la trascendencia. Porque de entrada se desaloja cualquier institucionalización oficial de "lo sagrado", y así se suprimen interferencias y quedan, por ejemplo, neutralizadas las voces que degradan el misterio en dogmas pueriles. El caso es que una sociedad laica es una sociedad presidida por la libertad de conciencia. Una sociedad laica y secularizada es pluralista -secularización y pluralismo son casi sinónimos- y en ella cada cual puede adoptar la concepción del mundo que mejor se le acomode. El gran adelanto de una sociedad laica y democrática es que es capaz de mantener la cohesión social sin necesidad de restringir la libertad de conciencia. La vertebración moral de la sociedad ya no corre a cargo de ninguna iglesia. Más todavía: la sociedad laica es post-filosófica en el sentido de que ni siquiera tiene necesidad de una teoría universal de la verdad. (El neopragmatismo de un Rorty es aquí más representativo del espíritu de nuestro tiempo que el neouniversalismo de un Habermas). Dentro de este ámbito de libertad interior, la apertura a lo trascendente brota, como digo, espontáneamente, hija de la misma hondura de lo real, sin necesidad de comulgar con ruedas de molino.
Y adviértase que esta apertura espontánea a lo trascendente la encontramos ya insinuada en las mismas religiones institucionales. Así, todas ellas admiten la llegada de un momento en que el ego llega a su límite y se trasciende espontáneamente. Los cristianos hablan de gracia, los sufíes de fana, los hindúes de prajña, los budistas de bodhi. Los chinos nombran a la naturaleza con la palabra ch'i lan, que significa aquello que sucede por sí mismo, y no por mandato o control de una entidad exterior. Los taoístas enseñan que el bien sólo se propaga espontáneamente -en chino: tzu-jan.

En todo caso, está en el aire un modo libertario de vivir la trascendencia. En Occidente, por ejemplo, ya se sabe que asistimos a una profunda revisión del fenómeno religioso, con la correspondiente crisis del cristianismo institucional. Así, sucede que los "cristianos sin Iglesia" -por retomar una vieja expresión de Kolakowski- han dejado de constituir un fenómeno marginal para convertirse en el caso común. Surge un cristianismo desinstitucionalizado, fluctuante. Los ritos de paso, como el bautismo o el matrimonio religioso, retroceden. Crece, en cambio, la conciencia del carácter polisémico de los significantes religiosos, ante todo el de Dios.

El cristianismo deja de ser un sistema globalizante unificado para convertirse en un
conjunto de piezas sueltas que cada cual aglutina a su manera. Es el auge de la "religión a la carta". Es el rechazo del concepto de ortodoxia en beneficio del principio de soberanía individual. La consecuencia, en nuestras latitudes, es que la mayoría de los antiguos creyentes tienen, hoy, unas convicciones religiosas muy confusas, a menudo eclécticas, y que, la gente, más que en Dios o en la Iglesia, cree en algo difuso. A un célebre director de cine americano le preguntaron recientemente: "¿Usted cree en Dios?"... y el hombre respondió, haciendo un gesto vago: "Hombre, yo creo que hay algo por ahí...".

En todo lo cual también influye la crisis de la teología tradicional en el contexto de la nueva visión científica del mundo. Científicamente, el "dios tapagujeros" (Bonhoeffer) no hace ninguna falta. Dicen que el Papa Pío XII estaba entusiasmado con la teoría del Big Bang, porque así resultaba que alguien tenía que haber puesto en marcha el universo. Aquel Papa era muy superficial, aunque muy elegante. Su interpretación del Big Bang era una aplicación pre-crítica del viejo y desgastado principio de causalidad. La Relatividad y la Física Cuántica nos pueden ser aquí de utilidad. Porque la idea de causalidad pertenece al espacio-tiempo. Y no tiene sentido aplicar la noción de causalidad a un suceso que es previo a la aparición del espacio-tiempo. Recordaré una frase de Paul Davies, glosando las ideas de Stephen Hawking: "Siendo el universo internamente consistente y autocontenido, su existencia no requiere nada exterior a él, no precisa ser puesto en marcha por nadie".

¿Conduce todo esto al ateísmo? A mi juicio, conduce, más bien, a un cierto agnosticismo místico. Veamos. Hay algo de demasiado fácil en el ateísmo. Ciertamente, el mundo está enteramente abandonado a las fuerzas naturales, y un sentido ingenuo de lo sobrenatural es incoherente. Por esto resulta relativamente sencillo ser ateo. Lo que ocurre es que los argumentos del ateísmo resultan, al final, tan inútiles como los de quienes pretenden demostrar la existencia de Dios. En contra de la opinión de Richard Dawkins, no creo que la Ciencia tenga nada que decir al respecto. Dawkins piensa que la evolución revela un "universo sin diseño", un universo con una "despiadada indiferencia" en relación a los seres vivos. Y sin duda tiene razón. Pero ¿qué tiene ello que ver con la cuestión de la trascendencia? Quiero decir que Ciencia y Mística discurren en planos diferentes. Ya en su día David Hume había criticado el argumento científico del "diseño" biológico como prueba de la existencia de Dios. Pero hubo que esperar a El origen de las especies de Darwin para rematar intelectualmente esa crítica. Más adelante, el argumento del diseño ha reaparecido, en un contexto cosmológico, con el llamado Principio Antrópico. Pero también esta postura ha sido desmontada. (Bertrand Russell comentó sarcásticamente que para un Ser Omnipotente, disponiendo de miles de millones de años para experimentar, el haber conseguido crear finalmente un producto como el animal humano no es un resultado muy brillante). Insisto pues: cualquier intento de introducir a la divinidad desde la Ciencia está condenado al fracaso. Ahora bien, por la misma razón, cualquier intento de negar a la divinidad desde la Ciencia también es inútil. Ateísmo y teísmo remiten a un mismo tipo de racionalismo chato. Carecen de sensibilidad metafísica, la que hacía decir a Chuang-tzu que "al Tao no se lo puede expresar ni con palabras ni con silencio".

Pienso, pues, que se avecinan unos tiempos en que la indispensable laicidad de la sociedad va a servir, entre otras cosas, como marco para una nueva creatividad numinosa que conduzca a una renovada vivencia de lo trascendente. Se descubrirá que el relativismo es resacralizador -despeja el inmenso hueco de la trascendencia-, y que no hace falta ninguna autoridad religiosa para preservar ese ámbito trascendente. Liberado el espacio de dogmas absolutos, queda franco el camino.

Conduciendo las opciones hasta el límite, surge la paradoja de que Ciudad Secular y Ciudad Sagrada son el haz y el envés de una misma realidad. Quiere decirse que si la modernidad nos convirtió a todos en eunucos místicos, hoy, desde "la noche oscura" del relativismo postmoderno, podríamos estar recuperando la potencia perdida.
Peter Berger ha escrito que "si algo caracteriza a la modernidad, es la pérdida del sentido de la trascendencia". Pues bien, aquí sostengo que la postmodernidad, precisamente desde la catarsis de su lúcido nihilismo, vuelve a abrirse a la trascendencia. Sostengo que, más allá de la pandemia de trivialidad que nos invade, el sentido de la trascendencia, lo mismo que el arte, no ha muerto, toda vez que se inscribe ya en nuestros genes. Sostengo que da un poco igual declararse ateo o creyente, que lo que cuenta es una buena paideia laica y, con ella, la recuperación de la potencia mística, el sentido de lo real. Consigamos que la sociedad genere ciudadanos responsables y solidarios, y ellos mismos descubrirán la trascendencia. O, mejor dicho, la trascendencia descenderá sobre ellos. De ahí que se me antojen inútiles las condenas al relativismo y a la religiosidad anárquica: precisamente la sociedad secularizada es la que mejor puede hacer brotar una trascendencia íntima, espontánea, experimental. Donde cada cual sea el dueño de su castillo y el autor de su propia música.

Un estudio señala, por primera vez, el poder de la mente sobre la expresión genética
Actualizado miércoles 02/07/2008 17:17


ISABEL F. LANTIGUA


MADRID.- Calma el estrés, ayuda a olvidar por un rato los problemas y mejora la forma física. Éstas eran, hasta la fecha, las bondades del yoga, el Tai chi y otras técnicas de relajación. Pero no son las únicas. Investigadores del Hospital General de Massachusetts y de la Universidad de Harvard (EEUU) apuntan que sus ventajas llegan mucho más lejos e influyen en aspectos como la presión sanguínea, el latido cardiaco o el consumo de oxígeno. Y también modifican los genes.
"Durante cientos de años, la medicina occidental ha mirado al cuerpo y la mente como entidades totalmente separadas. Pero ahora hemos descubierto que las técnicas de relajación que cambian la actividad mental pueden alterar incluso la expresión genética", señala a elmundo.es Herbert Benson, uno de los autores del trabajo que publica
'PLoS One'.
'¿Es posible que una simple intervención, no farmacológica, ayude a los pacientes con trastornos tan dispares como la artritis reumatoide, la infertilidad o una elevada presión sanguínea?', se preguntaron los científicos. Y, tras su investigación, contestan que sí. La clave reside en lo que se denomina "respuesta de relajación", un estado que se caracteriza porque desciende el consumo de oxígeno, reduce la presión sanguínea, disminuye las pulsaciones y alivia el estrés, y que puede conseguirse gracias a las técnicas como el yoga o, incluso, la oración.
Para comprobar la influencia de estas técnicas y ver cómo afectaban a los genes, los investigadores realizaron un estudio con 19 personas que llevaban una media de nueve años practicando este tipo de ejercicios, con 19 individuos que nunca habían hecho nada de relajación y con otros 20 participantes que sirvieron de grupo de control y que recibieron un entrenamiento de ocho semanas en estas técnicas.
Al estudiar los genes de todos observaron que existían diferencias entre quienes practicaban yoga o Tai chi y lograban obtener una 'respuesta de relajación' y entre los que no eran asiduos a estas prácticas. Y gracias al grupo de control vieron que estas técnicas modificaban la cadena genética y, en concreto, que la respuesta de relajación era la responsable de alterar la expresión de los genes implicados en procesos como la inflamación o la forma en la que el cuerpo maneja los radicales libres, unas moléculas producidas por el propio organismo y que si no se neutralizan bien, pueden dañar los tejidos y las células.
Al alcance de todos
"Se trata del primer estudio en analizar cómo la mente puede afectar a los genes", destacan sus autores. "La gente ha estado utilizando las técnicas de relajación que combinan cuerpo y mente durante milenios. Nosotros hemos visto que cualquiera puede conseguir la respuesta de relajación gracias a estas técnicas", afirma Benson.
Para este experto, que practica estas técnicas a diario, "no hay ninguna mejor que otra, ya que depende de los intereses de cada uno y el mecanismo que está implicado en la modificación genética es el mismo", indica. "La clave está en la repetición y la constancia. Puedes conseguir los mismos resultados con la oración, repitiendo concentrado 'un ave maría', que con la repetición de los ejercicios de yoga o de palabras como 'paz' o 'amor'", declara.
En los últimos tiempos hay evidencias claras de que el estrés psicosocial al que está sometido un individuo puede manifestarse con perturbaciones en los procesos celulares, generalmente aumentando el estrés oxidativo y, como consecuencia, el envejecimiento celular. La 'respuesta de relajación' es efectiva a la hora de reducir estos síntomas relacionados con el estrés y también ayuda a mejorar trastornos cardiovasculares, autoinmunes y procesos que implican dolor, concluye el estudio.


http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/07/01/biociencia/1214937598.html

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